Parashá Vaetjanán para niños: escuchar con el corazón
- AniAMI

- 20 jul
- 3 min de lectura

¿Sabías que una de las palabras más importantes de la Torá comienza con una invitación muy sencilla: «escucha»? En Parashá Vaetjanán para niños descubriremos que HaShem no quiere que Su palabra entre solamente por nuestros oídos: quiere que llegue al corazón y se convierta en buenas acciones.
Vaetjanán significa «y supliqué». La lectura se encuentra en Devarim (Deuteronomio) 3:23–7:11. En ella, Moshé recuerda al pueblo lo que HaShem le enseñó antes de entrar en la Tierra Prometida.
¿Qué sucede en la Parashá Vaetjanán para niños?
Moshé había guiado a Israel durante muchos años y deseaba entrar en la Tierra Prometida. Oró a HaShem con sinceridad, pero recibió una respuesta diferente de la que esperaba. Entonces aceptó la decisión y se ocupó de animar a Yehoshúa, quien continuaría guiando al pueblo. Así aprendemos que la fe también nos ayuda a obedecer y a preparar a otros cuando nuestros planes cambian.
Después, Moshé recordó los Diez Mandamientos y pidió al pueblo que no olvidara la Torá. No eran palabras para guardar en una caja: debían orientar la manera de hablar, trabajar, descansar, tratar a la familia y cuidar al prójimo.
Moshé también advirtió que, cuando tuvieran casas, alimentos y muchas cosas buenas, no debían olvidar quién los había cuidado. La gratitud protege el corazón del orgullo.
Shemá: escuchar para hacer
Shemá es una palabra hebrea que significa «escucha». En la Torá, escuchar incluye prestar atención, comprender y obedecer. Por eso el Shemá Israel, en Devarim 6:4, llama a todo Israel a reconocer que HaShem es uno.
Imagina que alguien te pide ordenar tus materiales. Si respondes «sí» pero no haces nada, oíste el sonido, aunque todavía no escuchaste de verdad. El Shemá nos enseña a responder a HaShem con acciones.
Amar a HaShem todos los días
Devarim 6:5 enseña a amar a HaShem con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Este amor se ve cuando decimos la verdad, respetamos a nuestros padres, ayudamos a quien lo necesita, cuidamos lo que recibimos y pedimos perdón cuando fallamos.
Amar a HaShem no significa que nunca tendremos preguntas. Podemos hablar con Él en oración, estudiar Su Torá y buscar orientación de adultos responsables. Moshé mismo oró con sinceridad y enseñó al pueblo a confiar.
La Torá también se enseña en familia
Moshé dijo que estas palabras debían enseñarse a los hijos al sentarse en casa, caminar por el camino, acostarse y levantarse. Esto quiere decir que aprender la Torá puede formar parte de cada día: durante una comida, antes de dormir, en un viaje o cuando aparece una decisión difícil.
Los niños también participan haciendo preguntas, contando lo que entendieron y buscando una manera concreta de practicarlo. Una familia que aprende unida convierte su hogar en un lugar de memoria, gratitud y fe.
Yeshua también enseñó el Shemá
Mucho tiempo después, cuando le preguntaron a Yeshua cuál era el mandamiento más importante, comenzó recordando el Shemá y enseñó a amar a HaShem con todo el ser (Marcos 12:29–30). Su respuesta muestra que escuchar, amar y obedecer están unidos. Seguir el ejemplo de Yeshua significa conocer la Torá, comprender su propósito y vivirla con amor hacia HaShem y hacia las personas.
Reto de la semana: escuchar, recordar y hacer
1. Escucha: elige cada mañana una enseñanza breve de la Torá y presta atención.
2. Recuerda: repítela durante el día o escríbela en una tarjeta.
3. Haz: convierte la enseñanza en una acción concreta, como ayudar, agradecer, compartir o decir la verdad.
Preguntas para conversar en familia
¿Qué diferencia existe entre oír y escuchar?
¿Cómo reaccionó Moshé cuando sus planes tuvieron que cambiar?
¿Qué acción demuestra hoy que amas a HaShem?
¿Qué bendición de tu vida quieres recordar y agradecer?
¿Cómo puedes vivir el Shemá en la casa o en la escuela?
Escuchar a HaShem es guardar Su palabra en el corazón y convertirla en una buena acción.
Oración familiar: HaShem, ayúdanos a escuchar Tu palabra, amarte con todo el corazón y practicar lo aprendido. Amén.



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