top of page

Parashat Vaetjanan y la venida del Mashíaj: ¿cómo debemos prepararnos?

Familias de Israel contemplan Jerusalén al amanecer como símbolo de Parashat Vaetjanan y la venida del Mashíaj.

Lectura de la Torá: Devarim (Deuteronomio) 3:23–7:11. Haftarah: Isaías 40:1–26.

¿Cómo debe vivir quien afirma esperar la venida del Mashíaj? ¿Mirando con ansiedad las noticias, intentando descifrar fechas o retirándose de las responsabilidades del presente? Parashat Vaetjanan y la venida del Mashíaj nos ofrecen una respuesta distinta: la esperanza mesiánica se demuestra escuchando a HaShem, amándolo con todo el ser y caminando fielmente en Sus mandamientos.


Moshé habla a una generación que está a punto de entrar en la Tierra Prometida. Él contempla el futuro desde la frontera, consciente de que no la cruzará. Sus palabras no son una especulación acerca de lo que vendrá; son una preparación espiritual para que el pueblo sepa vivir cuando cambien las circunstancias. Esa misma preparación ilumina nuestra espera del regreso de Yeshua HaMashíaj.


Parashat Vaetjanan y la venida del Mashíaj: una espera fiel


La parashá comienza con la súplica de Moshé para entrar en la tierra (Devarim 3:23–29). Su petición es sincera, pero la respuesta de HaShem no cambia. Moshé debe subir, mirar la tierra desde lejos y fortalecer a Yehoshúa, quien conducirá al pueblo.


Aquí aparece una primera lección para quienes esperan la redención: la fe no consiste en obligar a HaShem a cumplir nuestros planes. Moshé no abandona su misión porque una petición no fue concedida. Acepta el límite, continúa enseñando y prepara a la siguiente generación. La esperanza bíblica no produce pasividad ni frustración permanente; produce fidelidad aun cuando no vemos la culminación de todo lo que anhelamos.


También nosotros podemos desear la manifestación plena del Reino y, al mismo tiempo, recibir la tarea del día presente: enseñar, servir, reconciliar, cuidar a la familia, fortalecer la comunidad y transmitir la Torá. Esperar al Mashíaj no es dejar de construir. Es construir de tal manera que nuestras obras sean coherentes con el Reino que decimos esperar.


No añadir ni quitar: permanecer en la Palabra


Moshé exhorta a Israel a escuchar y obedecer los estatutos de HaShem, sin añadir ni quitar de lo ordenado (Devarim 4:1–2). La supervivencia espiritual del pueblo dependerá de conservar la revelación recibida y enseñarla cuidadosamente a sus hijos.


En tiempos de confusión, cada generación enfrenta la tentación de adaptar la voluntad divina a sus preferencias. Unos reducen la fe a emociones; otros la convierten en un sistema de temor; otros reemplazan la obediencia por teorías acerca del fin. Vaetjanan devuelve el centro a la Torá: escuchar, guardar y practicar.


La venida del Mashíaj no elimina esta responsabilidad. Yeshua enseñó a sus discípulos a vivir vigilantes, pero esa vigilancia está unida a la fidelidad, la justicia, la misericordia y el servicio. La pregunta decisiva no es solamente cuánto sabemos acerca de los acontecimientos futuros, sino qué clase de personas estamos llegando a ser mientras esperamos.


El exilio no es la última palabra


Devarim 4 anticipa que Israel podría apartarse, experimentar dispersión y sufrir las consecuencias de la idolatría. Sin embargo, el pasaje también anuncia que, en medio de la angustia y en los últimos días, el pueblo buscará a HaShem y volverá a Él (Devarim 4:25–31). La advertencia no termina en abandono, sino en retorno, porque HaShem es compasivo y no olvida Su pacto.


Esta dinámica de dispersión, búsqueda y retorno alimenta la esperanza de redención. La expectativa mesiánica bíblica no nace del deseo de escapar del mundo, sino de la confianza en la fidelidad del Dios de Israel. HaShem llama a Su pueblo al arrepentimiento, restaura la relación del pacto y conduce la historia hacia Su propósito.


Por eso, hablar de la venida del Mashíaj requiere hablar también de teshuvá. Esperar a Yeshua significa permitir que su llamado confronte nuestra vida ahora. No basta con celebrar que él vendrá; debemos preguntarnos qué necesita regresar al orden de HaShem en nuestra conducta, nuestras relaciones y nuestra comunidad.


El Shemá: la preparación más profunda


En el corazón de Vaetjanan encontramos el Shemá (Devarim 6:4–9). Israel es llamado a escuchar que HaShem es uno y a amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Estas palabras deben permanecer en el interior, enseñarse a los hijos y acompañar la vida cotidiana.


La preparación para la redención comienza aquí. No comienza con un calendario secreto, sino con un corazón indiviso. Amar a HaShem con todo el ser significa que nuestra esperanza no puede convivir cómodamente con la idolatría, la injusticia, la indiferencia o la doble vida.


Yeshua confirmó la centralidad del Shemá cuando fue preguntado por el mandamiento principal (Marcos 12:28–34). Su enseñanza no aparta a sus discípulos de la Torá; los lleva a su centro: amar a HaShem y amar al prójimo. Quien espera el retorno de Yeshua está llamado a vivir desde ese doble amor, no desde el miedo ni la superioridad espiritual.


Recordar el Sinaí para reconocer la voz correcta


Vaetjanan vuelve a presentar las Diez Palabras (Devarim 5:6–21). Moshé recuerda que Israel oyó la voz de HaShem en el Sinaí y recibió una forma concreta de vida: honrar al Creador, guardar el Shabat, respetar a los padres, proteger la vida, la fidelidad, la propiedad, la verdad y el corazón de la codicia.


Esta memoria protege al pueblo de confundir entusiasmo religioso con obediencia. No toda voz que promete respuestas rápidas viene de HaShem. La Torá forma el discernimiento necesario para evaluar mensajes, líderes y expectativas. La esperanza mesiánica sana no contradice el carácter revelado de HaShem ni produce desprecio por Sus mandamientos.


Yeshua advirtió que la espera estaría acompañada por engaño y llamó a sus discípulos a permanecer atentos (Mateo 24). La vigilancia, entonces, incluye conocer la Escritura, cultivar humildad y rechazar afirmaciones sensacionalistas. Nadie honra al Mashíaj fijando fechas que la Escritura no autoriza o sembrando temor para controlar a otros.


Consuelo: preparen el camino


La Haftarah de esta semana abre con un mensaje de consuelo para Jerusalén (Isaías 40:1–26). Después del dolor y la disciplina, la voz profética anuncia que HaShem no ha olvidado a Su pueblo. Se llama a preparar un camino, a levantar la mirada y a recordar que el Creador sostiene la historia.


Este consuelo no invita a la evasión. Preparar el camino significa remover obstáculos: orgullo, resentimiento, injusticia, indiferencia y desobediencia. La esperanza se vuelve visible cuando una comunidad practica shalom, protege al vulnerable, restaura vínculos y transmite fielmente la Palabra.


Como Netzaritas, confesamos a Yeshua como el Mashíaj judío y esperamos su regreso. Hechos 1:6–11 orienta esa esperanza lejos de la especulación improductiva: los discípulos reciben una misión y son enviados como testigos. La promesa de su retorno no cancela el trabajo; le da dirección.


Cinco maneras de esperar al Mashíaj esta semana


1. Escuchar antes de reaccionar. Reservemos un momento diario para leer y meditar Devarim 6:4–9, preguntando qué área de nuestra vida necesita alinearse con el amor a HaShem.


2. Practicar teshuvá concreta. Identifiquemos una conducta que debemos corregir y demos un paso verificable, sin excusas ni dramatismo.


3. Enseñar a la siguiente generación. Compartamos en el hogar una enseñanza breve de la parashá y expliquemos con nuestro ejemplo por qué la fidelidad importa.


4. Construir shalom. Busquemos reparar una relación, hablar con verdad y bondad, o ayudar a una persona que atraviesa necesidad.


5. Rechazar el sensacionalismo. No difundamos fechas, rumores ni mensajes de miedo sobre la venida del Mashíaj. Examinemos todo a la luz de la Escritura y del carácter de HaShem.


La verdadera vigilancia


Parashat Vaetjanan nos enseña que el futuro se prepara en el presente. Moshé no entró en la tierra, pero dejó a Israel una herencia de memoria, obediencia y amor. El Shemá continúa llamando al pueblo a escuchar con un corazón entero. La Haftarah continúa anunciando consuelo. Y la promesa del regreso de Yeshua continúa impulsándonos a vivir como testigos fieles.


No sabemos el día ni la hora, pero sí sabemos cómo debemos vivir: amando a HaShem, guardando Su Palabra, practicando justicia, haciendo teshuvá y transmitiendo esperanza.


Que esta semana nuestra espera no sea ansiedad, sino fidelidad; no sea especulación, sino obediencia; no sea aislamiento, sino servicio. La mejor manera de decir «ven, Mashíaj» es preparar hoy una vida que refleje el Reino que esperamos.

Comentarios


Alianza netzarita

Este es el canal oficial de la Alianza Netzarita AniAMI internacional. Centro Cultural Hebraico Benei Tzion Corp. es una organización religiosa sin fines de lucro, debidamente registrada en el Estado de la Florida, USA, exenta de impuestos bajo la sección 501(c)(3) del Código del IRS. Todas las contribuciones a nuestra institución religiosa son deducibles de impuestos conforme a la ley. Rav Daniel A. Hayyim, Presidente.

This is the official channel of the Netzarite Alliance AniAMI International. Benei Tzion Hebrew Cultural Center Corp. is a nonprofit religious organization, duly registered in the State of Florida, USA, exempt from tax under section 501(c)(3) of the IRS Code. All contributions to our religious institution are tax-deductible under the law. Rav Daniel A. Hayyim, President.

Todos los derechos reservados

AniAMI Internacional 2022

All rights reserved

AniAMI International 2022

bottom of page