Terror interrumpe la celebración de Janucá en Sídney
- AniAMI

- 14 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Lo que se suponía que era una fiesta de luces en Australia terminó revelando la sombra más oscura de nuestra sociedad...

¿En qué momento la celebración de la fe se convierte en una sentencia de muerte?
Sídney, Australia. La famosa playa de Bondi, un lugar que asociamos con el sol, el mar y la tranquilidad, se convirtió recientemente en el escenario de una pesadilla inimaginable. Mientras decenas de familias se reunían para encender las luces de Janucá en sídney, celebrando el milagro y la libertad religiosa, el odio decidió apagar esas vidas de la forma más brutal posible.
La historia se repite ante nuestros ojos
La festividad de Janucá conmemora la victoria del pueblo judío contra los griegos seléucidas, quienes intentaron erradicar su fe y prohibir sus costumbres. Hoy, siglos después, vemos con horror que ese pensamiento antisemita, ese deseo irracional de destruir al "otro" solo por ser quien es, aún sigue vivo.

Lo que ocurrió en Australia no fue un incidente aislado; fue un recordatorio doloroso de que el antisemitismo no es cosa del pasado. Al igual que los griegos intentaron apagar la luz del templo, dos terroristas abrieron fuego contra personas inocentes —padres, abuelos y niños— cuyo único "delito" era celebrar su identidad y sus tradiciones milenarias.
El ataque a la inocencia de Janucá en Sídney
Los testimonios son desgarradores. Un testigo relata cómo vio disparar a una anciana; otros describen el pánico de ver una celebración llena de "abuelos y nietos" transformarse en un caos de sangre y miedo. No estamos hablando de un campo de batalla, estamos hablando de familias enteras atacadas por la espalda mientras buscaban luz en la oscuridad.

El Primer Ministro de Israel y líderes mundiales han condenado este acto como un ataque directo a la comunidad judía, pero las palabras no bastan cuando el odio cobra más de una decena de vidas.
¿En qué tipo de mundo vivimos?
Es imposible no sentir un nudo en la garganta y preguntarse: ¿Dónde queda la tolerancia? ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI te ataquen por tus creencias religiosas?

Hoy, más que nunca, debemos enviar un mensaje claro de solidaridad a la comunidad judía. No podemos permitir que el miedo gane. Al igual que la menorá de Janucá, cuya luz no pudo ser extinguida, nuestra humanidad y empatía deben brillar más fuerte ante estos actos de barbarie.
Este atentado en Australia nos duele a todos, porque cuando se ataca a un niño por su fe, se ataca al futuro de la humanidad entera.







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