Parasha Ki Tetze
- AniAMI

- 31 ago
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Actualizado: 7 sept
Un mensaje del mes de Elul: Cómo la gracia divina nos fortalece en la guerra contra nuestras propias inclinaciones.

Parasha Ki Tetze
La Batalla Interior: Un Mensaje de la Parashá Ki Tetzé y el Mes de Elul
La Torá a menudo nos habla en un lenguaje de guerra, ejércitos y batallas. Pero yo les quiero compartir algo: la "guerra" de la que habla la porción de Ki Tetzé va mucho más allá de un campo de batalla físico. La verdadera lucha, la que nos define como personas, se libra en lo más profundo de nuestro ser.
Todos tenemos nuestros propios "enemigos" internos: la pereza, el miedo, la ira y esa voz que la tradición llama la mala inclinación. Yo les pido que no vean estas debilidades como simples defectos, sino como un verdadero campo de batalla. La victoria no consiste en que estas luchas desaparezcan, sino en que tomen la decisión de enfrentarlas con un corazón sincero. Es en ese momento de humildad y vulnerabilidad cuando la ayuda divina se activa. Cuando enfrentan sus flaquezas valientemente, Él les da la fuerza para transformarlas en sus mayores fortalezas.
Este mensaje, para mí, resuena con una fuerza especial durante el mes de Elul. Este tiempo no es solo un conteo regresivo hacia las Altas Fiestas; es una temporada de gracia y misericordia amplificada. Cuando me dicen "Yo soy de mi amado y mi amado es mío", sé que Él está caminando a nuestro encuentro en el momento en que tomamos la iniciativa de volver a Él. Es un tiempo para levantarnos después de cada caída, sabiendo que el perdón está al alcance de la mano.
Finalmente, permítanme recordarles que la victoria definitiva no se logra con un corazón dividido. La historia del profeta Elías en el Monte Carmelo, donde demostró el poder de un altar construido con doce piedras, subraya este punto: no se puede servir a dos maestros. La parashá y el mes de Elul me llaman, y nos llaman, a una lealtad incondicional al Di-s de Israel.
En esencia, mi mensaje es un recordatorio poderoso: nuestra batalla más importante es la que se libra dentro de nosotros mismos. Y la mayor esperanza es que no estamos solos en ella; la gracia de Di-s, disponible de manera especial en Elul, nos da la fuerza para luchar, la misericordia para perdonar y la promesa de que, con un corazón sincero y leal, la victoria es inevitable.
Comentario del Versículo
Versículo 1. Entonces fue vista en el primer cielo una gran señal: una mujer vestida del sol y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.
Es notorio que en Genesis 37:9-11 se entiende la figura del sol como Yaakob, la luna como su esposa y las estrellas como los hijos de Israel; por lo que esta mujer vestida del sol se puede identificar como la nación del pacto, Israel.
Versículo 4-5 Su cola, arrastrando la tercera parte de los meteoritos del cielo, los lanzó contra la tierra. El dragón entonces se apostó delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, a fin de tomar al hijo, tan pronto saliera, y devorarlo. Y dio a luz un hijo, marcado para gobernar a todas las naciones con absoluto dominio; pero su hijo fue arrebatado para Di-os, y su trono.
Este hijo varón que regirá con vara de hierro a las naciones (Sal 2:9; Apo 2:27) no es otro más que Ieshúa, el más noble hijo que Israel haya dado. Probablemente, el dragón tratando de devorar al hijo que habría de nacer sea una alusión a la matanza de niños que ocurrió en tiempos del rey Herodes cuando el Mesías Ieshúa nació.
Versículo 17 Entonces el dragón, parado sobre la arena del mar, se llenó de ira contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra su descendencia
¿Cuáles son las marcas esenciales que los genuinos hijos de Israel poseen? Este versículo nos las da: ser observantes de los preceptos de la Torá y mantenerse fieles al testimonio del Mashíaj Iehoshúa. No basta solo contar con una, sino que es imprescindible que ambas estén presentes en la vida de alguien que desea ser aceptado por el Todopoderoso.
Parasha Ki Tetze







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