Parashá 22 y 23 VaYakel y Pekudei
- Rab Dan ben Avraham
- hace 2 días
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Resumen de la Parashá Veyakel
Moshé reunió al pueblo de Israel y les dijo sobre las órdenes del Eterno respecto a la observancia del Shabat: Trabajar seis días y el séptimo descansar, no encender fuego en Shabat.
Asimismo, Moshé ordenó al pueblo la construcción del Mishkán (Santuario) con la indicación sobre las ofrendas que deberían traer, con generosidad de sus corazones, para aportar a la obra. La respuesta de los Benei Israel fue inmediata y cada uno donó la mayor cantidad de objetos. Broches, aros, sortijas, brazaletes, todos elementos de oro, telas teñidas de celeste, púrpura, carmesí, lino fino, cuernos de carnero, elementos de plata y cobre, maderas de acacia, especias para incienso, aceite para las luminarias.
Los príncipes de cada tribu trajeron piedras de ónix y las demás piedras preciosas para engarzar el efod y el pectoral, de la vestimenta del Cohén Gadol.
Moshé informó que el Eterno había designado a Betzalel, de la tribu de Yehudá, como supervisor de la construcción, dado su gran sabiduría y experiencia. Su ayudante fue Aholiav, de la tribu de Dan, quien tenía habilidad para realizar obras de arte, grabados y tejidos.
Betzalel y Aholiav informaron a Moshé que la cantidad de aportes del pueblo eran suficientes y que traían más de lo necesario. Por ello Moshé ordenó que no trajesen más donaciones.
Comenzó la construcción del Santuario, según las mínimas indicaciones del Eterno. Así tomó forma el Mishkán.
Resumen de la Parashá Pekudei
Se realizó el recuento de todo lo gastado para la construcción del Tabernáculo, según ordenó Moshé. Se recontó todo el oro empleado, como así la plata, el cobre, y demás objetos.
Se confeccionaron los vestidos de Servicio, como también los vestidos sagrados para Aharón, todo de acuerdo a lo ordenado por el Eterno a Moshé. Se utilizaron hebras de oro, tejidos teñidos de colores celeste, púrpura y carmesí y los engarces de piedras de ónix con oro, grabados en ellas los nombres de las doce tribus de Israel. Otras piedras preciosas utilizadas para el pectoral fueron rubí, topacio, ágata, turquesa, zafiro, diamante, ópalo, amatista, berilo y jaspe. Todo fue inspeccionado personalmente por Moshé.
Se terminó la construcción del Tabernáculo y el primero de Avir, fue instituido el Mishkán (tabernáculo) por Moshé quien ordenó colocar todos los elementos y utensilios, el candelabro y su encendido. Moshé tomó el Testimonio y lo colocó en el Arca.
Una nube cubrió el Mishkán, que era la gloria del Todopoderoso. Cada vez que la nube se elevaba, era una señal que indicaba que el Pueblo de Israel debía continuar su marcha. Por la noche la nube se convertía en fuego, que era visto por toda la casa de Israel.
💡 Aplicación para el Corazón de VaYakel y Pekudei:
El Santuario Frente a la Ansiedad
En un mundo que nos empuja al consumo frenético y a buscar alivio rápido en pantallas, azúcares o vicios para llenar el vacío emocional, las Parashiot Vayakel y Pekudei nos ofrecen el antídoto real. La Torá nos enseña que el alma no se sana con escapes temporales, sino cuando se "congrega" con un propósito eterno.
El Shabat como Prioridad: Antes de construir el Tabernáculo, Moshé recordó el Shabat. Esto nos enseña que la solución a la ansiedad no es "hacer más", sino saber cuándo detenerse. Si hoy te sientes agotado por las presiones del sistema, recuerda que no puedes levantar un santuario en tu vida si primero no aprendes a descansar en la soberanía del Padre.
De la Generosidad a la Identidad: El Tabernáculo no se levantó con materiales fríos, sino con "corazones generosos". Muchos hoy caen en depresiones o dependencias porque intentan llenar su vacío con "cosas", pero la verdadera plenitud surge cuando descubrimos nuestros talentos —como Betzalel— y los ponemos al servicio de los demás. Nuestros patriarcas entendieron que dar es lo que realmente nos completa.
La Nube de Gloria en tu Desierto: Al final de Pekudei, vemos que la Gloria de Hashem solo descendió cuando todo estuvo en orden y transparencia. Yeshua, nuestro Maestro y Guía, nos mostró que una vida alineada con la instrucción divina permite que la Nube de Su presencia nos proteja del sol abrasador de los problemas. No permitas que el ruido de los vicios apague tu altar interno; vuelve a la Palabra, pon tu vida en orden y permite que el Soberano habite en tu corazón, dándote la paz y el sentido que el mundo jamás podrá ofrecerte. comenta que te parece esta parashat VaYakel y Pekudei
