Parashá Nitzavim
- AniAMI

- 16 sept
- 3 Min. de lectura
Estar de pie ante el Rey: un llamado profundo de la Parashá Nitzavim antes de Rosh Hashaná

Parashá Nitzavim – נִצָּבִים
Deuteronomio 29:9–30:20
Significado de “Nitzavim”: “Están firmes / de pie”
Resumen de los puntos esenciales:
Todos están incluidos en el pacto, Hombres, mujeres, niños, ancianos, líderes y hasta los extranjeros que viven en el pueblo.
➤ Di-s no excluye a nadie del llamado a caminar con Él. Estés donde estés espiritualmente, este pacto es contigo.
El libre albedrío: vida o muerte, bendición o maldición “He puesto delante de ti la vida y la muerte... escoge la vida.”
➤ Somos responsables de nuestras elecciones. La libertad espiritual es un regalo, pero también una gran responsabilidad.
La Torá no está lejos de ti “No está en el cielo... ni al otro lado del mar... sino muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón.”
➤ No hay excusas. Puedes empezar hoy, ahora mismo. Di-s te habla desde adentro, no solo desde lo alto.
La posibilidad del retorno (Teshuvá) Aunque te hayas alejado, puedes volver. Dios promete restauración si hay sinceridad en el corazón.
➤ ¡La puerta del retorno siempre está abierta!
Conexión con Rosh Hashaná (2025 – comienza lunes 22 de septiembre por la noche):
Esta parashá es "el puente perfecto" hacia los Días Terribles (Yamim Noraim), comenzando con Rosh Hashaná. Es como si Hashem mismo nos dijera:
"Estoy haciendo un pacto contigo hoy. Detente, reflexiona, escoge la vida y vuelve a Mí."
La esencia de Rosh Hashaná no es solo tocar el shofar o vestir de blanco. Es presentarte firme (nitzavim) ante el Rey del universo, sabiendo que tienes el poder de cambiar tu camino, de escribir una nueva historia. La Teshuvá comienza con una decisión: estar de pie y decir “Hineni – aquí estoy”.
Un comentario sobre Nitzavim
Esta semana leemos Parashá Nitzavim, una de las porciones más conmovedoras antes de Rosh Hashaná. Su nombre ya nos habla: "Nitzavim", que significa "estar de pie, firmes". Es como si la Torá nos estuviera preparando para comparecer ante el Rey del universo —no como acusados temerosos, sino como hijos que se presentan con el deseo sincero de regresar a casa.
El texto nos dice que todo Israel estaba allí reunido: desde los líderes hasta los leñadores y aguateros. Es la imagen más hermosa de inclusión espiritual. En el pacto con Di-s nadie queda fuera. No importa si eres sabio o recién estás aprendiendo, si vienes de años de fidelidad o de largos silencios… si hoy estás de pie, es porque estás llamado.
Y justo ahora, en los días que nos acercan a Rosh Hashaná, esta porción es como un espejo: ¿Estoy de pie? ¿Estoy presente en mi vida? ¿Estoy consciente de mis elecciones?
Porque eso es lo que Hashem pone frente a nosotros: “He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición… elige la vida.” Esa frase, aunque suena simple, es el núcleo de nuestra libertad espiritual. No somos marionetas del destino. Somos hijos del Creador, y Él nos dio el poder de decidir. Tu vida no está escrita aún; está esperando que la escribas con Él.
Y si has errado, si te has desviado, Nitzavim también tiene consuelo:
“Y tú volverás a Hashem tu Dios… y Él volverá a ti.”
La Teshuvá no es solo arrepentimiento. Es volver a ti mismo, a tu alma, al propósito para el que fuiste creado. No es un viaje que se hace con vergüenza, sino con esperanza. Hashem no se alejó. Somos nosotros quienes dimos unos pasos lejos, y ahora Él espera nuestro regreso con brazos abiertos.
Y por si acaso pensáramos que es demasiado difícil, la Torá nos dice algo más:
“No está en el cielo… ni más allá del mar… está muy cerca de ti: en tu boca y en tu corazón.”
No necesitas ser perfecto. Solo necesitas comenzar.
Así que esta semana, antes de que suene el shofar en Rosh Hashaná, párate firme como lo hizo Israel. Ponte de pie, con tu historia, con tus heridas, con tu anhelo sincero. No necesitas grandes palabras. Solo necesitas un corazón dispuesto a decir: “Hineni — aquí estoy.”
Y que ese “Hineni” resuene en los cielos, y que el Juez de todo el universo te mire no con dureza, sino como un Padre que sonríe al ver que su hijo está regresando.
Que el sonido del shofar despierte en ti la fuerza para elegir la vida. Amén.
¿Que te parece esta Parashá Nitzavim?







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