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Simjat Torá: cuando terminar la Torá significa volver a comenzar

hace 7 horas
5 min de lectura

La alegría de completar un ciclo que nunca termina: de Devarim a Bereshit, la Torá vuelve a abrirse ante nosotros.

Hay celebraciones que nos invitan a recordar un acontecimiento. Simjat Torá nos invita a hacer algo diferente: terminar para volver a comenzar.

Después de meses recorriendo Bereshit, Shemot, Vayikrá, Bamidbar y Devarim, llegamos finalmente a las últimas palabras de la Torá. Moshé contempla la tierra, bendice a Israel y termina su recorrido. Parecería el momento natural para cerrar el Séfer Torá y decir: “hemos terminado”.

Pero el pueblo de Israel hace exactamente lo contrario. Apenas terminamos Devarim, abrimos nuevamente el rollo y escuchamos:

“En el principio creó Elohim los cielos y la tierra.” — Bereshit 1:1

No dejamos pasar meses, semanas ni siquiera otro ciclo festivo. Terminamos y comenzamos nuevamente. Y quizá allí se encuentre una de las enseñanzas más hermosas de Simjat Torá.

Simjat Torá

¿Qué significa Simjat Torá?

Simjat Torá significa literalmente “Alegría de la Torá”.

Es importante distinguirla de Sheminí Atzéret. La Torá sí establece un octavo día de asamblea después de Sucot (Vayikrá 23:36; Bamidbar 29:35). La celebración específica conocida posteriormente como Simjat Torá se desarrolló dentro de la historia judía alrededor de la conclusión del ciclo de lectura de la Torá.

En las comunidades judías de Babilonia terminó consolidándose un ciclo anual, mientras que en Eretz Israel existieron antiguamente ciclos de lectura más prolongados.

Con el tiempo, completar la Torá y comenzar inmediatamente un nuevo ciclo se convirtió en una ocasión de enorme alegría comunitaria.

Por eso debemos comprender Simjat Torá dentro de su contexto correcto: no necesitamos presentarla como una festividad ordenada con ese nombre en el Sinaí para reconocer el profundo valor que adquirió dentro de la vida de Israel.

De Vezot Haberajá a Bereshit

La lectura de Simjat Torá contiene una transición extraordinaria. Primero leemos Vezot Haberajá, la última parashá de la Torá.

Allí encontramos las últimas bendiciones de Moshé sobre las tribus de Israel, su ascenso al monte Nevó, la contemplación de la tierra y finalmente su muerte.

“Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moshé, a quien HaShem conoció cara a cara.” — Devarim 34:10

Podríamos cerrar allí. Sin embargo, inmediatamente comenzamos nuevamente con Bereshit. La muerte de Moshé queda junto a la creación de los cielos y la tierra. El final queda junto al principio.

No es solamente una decisión litúrgica. Es una poderosa declaración acerca de nuestra relación con la Torá: nadie termina de estudiarla.

Podemos haber leído una misma parashá muchas veces y descubrir en ella una pregunta que nunca habíamos formulado, una conexión que antes no comprendíamos o una enseñanza que ahora nuestra propia experiencia nos permite mirar de otra manera.

El texto permanece. Nosotros somos quienes regresamos diferentes.

La alegría de llevar la Torá

Una de las imágenes más reconocibles de Simjat Torá son las hakafot, los recorridos realizados con los Sifrei Torá en medio de cantos y alegría.

La Torá sale del arca y ocupa físicamente el centro de la comunidad. Adultos, jóvenes y niños participan de una celebración que transmite algo que ninguna clase podría comunicar por sí sola: la Torá no es solamente información que estudiamos; forma parte de nuestra identidad como pueblo.

La tradición desarrolló siete hakafot en muchas comunidades, acompañadas de cantos y danzas. Pero detrás de toda esa alegría existe una pregunta que vale la pena hacernos:

¿Por qué celebramos un libro que inmediatamente tendremos que estudiar nuevamente?

Precisamente porque la meta nunca fue simplemente terminarlo. Si nuestro objetivo fuera completar páginas, Simjat Torá sería una graduación. Pero no nos graduamos de la Torá. Regresamos a ella.

Una Torá que pasa de generación en generación

Simjat Torá también posee una dimensión profundamente comunitaria. En muchas comunidades se procura que numerosos miembros reciban una aliyá, y los niños tienen una participación especialmente visible en la celebración. Algunas tradiciones incluso reúnen a los pequeños para una aliyá colectiva.

Esto convierte el final del ciclo en algo más grande que el logro personal de quien estudió durante todo el año. La Torá que recibimos debe continuar después de nosotros.

Nuestros hijos no deberían conocerla solamente porque existe un Séfer Torá en la sinagoga. Necesitan verla estudiada, escuchada, discutida, respetada y vivida dentro de sus hogares y comunidades.

Cuando una generación termina Devarim y enseña a la siguiente a comenzar Bereshit, el ciclo de lectura se convierte también en un ciclo de transmisión.

Después de Moshé viene Yehoshúa

La Haftará tradicional de Simjat Torá comienza precisamente donde la Torá acaba. Moshé ha muerto y Yehoshúa debe asumir la responsabilidad de conducir al pueblo.

“No se aparte este Séfer Torá de tu boca; meditarás en él de día y de noche…” — Yehoshúa 1:8

La conexión resulta difícil de ignorar. Terminamos la Torá, pero la primera instrucción para la nueva etapa sigue siendo permanecer en ella.

Moshé ya no está. La generación cambia. El liderazgo cambia. Las circunstancias cambian. La Torá continúa. Ese mensaje atraviesa los siglos y llega también hasta nosotros.

Simjat Torá desde nuestra identidad netzarita

Como discípulos de Yeshúa dentro de una identidad hebrea y netzarita, Simjat Torá también nos invita a revisar nuestra relación con la Torá.

No necesitamos convertir cada elemento de esta celebración en una alegoría sobre el Mashíaj. La enseñanza es suficientemente poderosa cuando permitimos que conserve su significado hebreo.

Yeshúa vivió dentro del mundo de Israel y de sus Escrituras. Su enseñanza no puede comprenderse correctamente cuando se la separa de la Torá, los Profetas y la historia de su pueblo.

Por eso, acercarnos a Yeshúa no debería producir indiferencia hacia la Torá. Debería impulsarnos a estudiarla con mayor profundidad, entendiendo el contexto desde el cual enseñó y formando nuestra vida alrededor de los principios del Reino de HaShem.

La alegría por la Torá tampoco consiste simplemente en abrazar un rollo durante una celebración. Honrar la Torá significa regresar a ella y permitir que transforme nuestra manera de caminar.

Terminar para comenzar nuevamente

Quizá por eso Simjat Torá tenga una enseñanza especialmente necesaria para nuestro tiempo. Vivimos obsesionados con terminar: terminar un curso, un proyecto, un libro; alcanzar una meta y pasar inmediatamente a otra.

La Torá nos enseña otro ritmo. Llegamos a la última palabra de Devarim y, en lugar de colocar el libro terminado en una estantería, regresamos a la primera palabra de Bereshit.

Porque estudiar Torá no consiste únicamente en acumular conocimiento. Consiste en regresar: con nuevas preguntas, después de nuestras caídas, después de haber aprendido, cuando creemos que ya conocemos el texto y porque nosotros hemos cambiado.

La verdadera alegría de la Torá

Simjat Torá no celebra que finalmente terminamos de leer. Celebra que podemos volver a comenzar.

Cada nuevo ciclo nos recuerda que todavía tenemos algo que aprender, algo que corregir, algo que profundizar y algo que transmitir.

Cuando el Séfer Torá vuelve a abrirse en Bereshit, también nosotros recibimos una invitación a comenzar nuevamente.

Tal vez esa sea una de las formas más profundas de simjá: saber que HaShem nos permite regresar una vez más a Su instrucción.

De Devarim a Bereshit. De una generación a otra. Del final nuevamente al principio.

La Torá termina. El estudio nunca.

Jag Sameaj.

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