Luz dorada
- Yehoshúa Villarreal

- hace 2 días
- 1 Min. de lectura
Hay amores que no comienzan en la tierra… solo regresan a encontrarse en ella.

Y fue aquel encuentro, como el sueño que nunca imagino soñar... Como el gusanito que hoy se arrastra sin saber que, con las alas del mañana, puede volar.
Como el jilguero que canta y cantan las octavas que son bálsamo, que acarician al Hacedor de todos los haceres y quehaceres del largo caminar...
Y fue en ese lugar inescrutable donde nuestras miradas se cruzaron y narraron miríadas de historias que cabalgan por las alturas de las montañas; de cuentos por contar y que parecen señalar con su pináculo, nuestro antiguo y perpetuo hogar.
Como nuestro primer beso, aunque robado, nos condujo al “Jardín de los Encuentros”, lugar donde nos conocimos antes de nacer; para volver a nacer...
Bella mía, Gacelita mía; ladrona de mi corazón. Hoy, día de tu segundo nacimiento, trajiste a la tierra el fulgor de esa estrella enamorada que te mostró el rostro destellante del amor incondicional; amor que preñó mi entendimiento con el soplo de esa luz que no se apaga, porque está encendida con el primer fuego de la nueva alborada, que enamorada, derrama el néctar de su luz dorada que anuncia el nuevo día, este tu día, mi bella Gacelita amada.
¿Qué te pareció este poema de Yehoshua Villareal? Luz dorada. Te leo en los comentarios.




Comentarios