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Proverbios: El buen Nombre

El nombre no se pronuncia solamente… se construye, se vive y resuena en la eternidad.
El buen Nombre


“Es preferido el buen nombre, que una gran riqueza; y la buena gracia, que la plata o el oro.”

Proverbios (Mishlé) 22:1


Este proverbio parece invitarnos a navegar en las aguas profundas del conocimiento, conocimiento que se oculta en la palabra “Nombre”, la cual como barco sin retorno, lleva dentro de sí historias que se contaron, historias que se cuentan, historias por contar de aquí, de allá y de todas partes; aún las que reposan en las habitaciones de la mente de Aquél que de la nada las crea, y las trae a la existencia para el sustento espiritual de todo el que tenga hambre y sed de Su Presencia. Por lo tanto, se hace necesario reencontrarnos con los orígenes de esta palabra, tan enigmática y poderosa a la vez, que marca los pasos históricos que dejan huellas y que habla en los libros del tiempo...


Demos un pequeño vistazo a la palabra “Nombre”. Esta es una palabra muy antigua, sus raíces se encuentran en el indoeuropeo nomen-nombre, de donde se deriva la voz latina nomen, nominis. Y en griego, se denomina ónoma como anónimo y sinónimo. En las lenguas germánicas, nomen, llegó directamente desde el indoeuropeo bajo la forma de namón; dicha forma evolucionó hacia el idioma ingles y el alemán moderno. En holandés naam; en sueco namn; en danes naun y en hebreo (שֵׁם) (Shem), siendo esta última, una de las lenguas mas antiguas de las naciones.


El proverbio que nos incumbe, nos habla de preservar, guardar y limpiar nuestro nombre, ya que él es nuestra carta de presentación, es como una especie de código que va marcando día a día nuestra vida que habla en el silencio del nombre, lo bueno o lo malo que elegimos. El nombre es como la caratula de un libro, que dentro de sí, guarda vivencias conocidas y desconocidas, emocionales y pragmáticas, gnósticas y agnósticas que tienen que ver con el mundo físico y ese mundo invisible que no se ve, pero que existe, aunque no lo podamos palpar, tan sólo percibir con esas leyes intrínsecas que imperan en el mundo espiritual.


El Eterno que es bueno y para siempre es su misericordia, nos habla a través de este proverbio cuando dice: “Es preferido el buen nombre, que una gran riqueza...” Aquí nos llama el proverbio a ser vigilantes de nosotros mismos; es decir, hacer de manera milimetrada la acción de nuestros actos y cada cierto tiempo replantearte un análisis introspectivo de nosotros mismos. Sin embargo, no es lo que la gente pueda decir de ti; sino, lo que tu puedas descubrir genuinamente de quien eres realmente, poder ver tus virtudes y defectos que llevas en la mochila de tu propio “nombre”. HaShem compara el buen nombre con las riquezas, el oro, la plata y la gracia, pero ninguno es tan poderoso como el buen nombre.


¿Por qué para HaShem el nombre es tan importante? Porque este señala y analiza la estructura gramatical y la estructura semiótica exegética. Por toda la implicación que el “nombre” lleva consigo, determina, tanto en este plano material tangible, como en el intangible, un encuentro contigo mismo y con el Creador. El buen nombre también determina el rol que el ser humano va a cumplir o ejercer en este plano terrenal.


Pero antes disfrutemos este encuentro del Canario con la Gran Piedra. Y posóse sobre la Gran Piedra milenaria, el pequeño personaje vestido con plumas amarillo de cadmium, que cuando el amigo sol las baña con su luz alterna, parecen plumas de oro bruñido recién salido de las manos del forjador de los metales del tiempo. Sus frágiles patitas apoyadas en la piedra no parecían poder sostener la vibración de su poderoso y subyugante canto mañanero. Inmediatamente el ambiente se impregnó del magistral canto del pequeño Canario, que con sus ojos cerrados emitía una melodía sin partitura, por todo aquel hermoso lugar. Las flores giraron sus rostros de pétalos coloridos hacia el diminuto pero potente cantor. Sus notas canarias parecían el despertador de este día; sus habitantes se silenciaron para dejar entrar al portal de sus oídos la mas exquisita opera amarilla que anuncia un nuevo amanecer, que despierta al somnoliento cuenta cuentos.


- ¡Hola amiguito! Musitó con voz pesada la Gran Piedra.


Una vez terminada la última nota de su canto, el pequeño cantor amarillo de cadmium, le contestó con alegre jovialidad a la gran roca donde posaba su diminuto cuerpecito.


- ¡Hola Señor de las Rocas! ¿Cómo te llamas? Preguntó el pequeño plumífero con una vivaz curiosidad y cuyos ojos parecían salirse de su orbita.


- ¡Uhhh! Ronroneó el Gran Peñasco y contestó: Me llamo Piedra Angular.


- Pero..., ¡eso no es un nombre!


- ¡Claro que si! respondió con voz barítona la vetusta y pesada piedra milenaria. Yo llevó dentro de mí los eventos acontecidos desde hace millones de años estelares. Cada grano de arena contiene las historias mas relevantes e inverosímiles acontecidas en los anales de los hechos cumplidos. Mi peso no es por mi estructura molecular, sino, por el peso de gloria de Aquél que me creó...tengo mas de cuatro mil millones de años. Vengo desde tiempos inmemoriales en la etapa de “acreación, condensación y diferenciación” donde la tierra era una masa fundida, a menudo referida, como el “océano de magma”. El eón hádico es la primera subdivisión geológica de la tierra, que abarca desde su formación, hace aproximadamente cuatro mil seiscientos millones de años.


- ¡Wow! Exclamó el pequeño Canario, sacudiendo a su vez sus diminutas alas. Entonces, tu tienes muchas cosas que contar mi querida piedra. Cuéntame, ¿Por qué es tan importante el nombre de los hombres y de las cosas?


- Porque el nombre, cuando se nombra, es escuchado por toda la creación en este plano terrestre y en el plano espiritual o el Olám Habá, como también es escuchado por los universos, constelaciones, pléyades, galaxias, etc. Ya que ellos son testigos de los quehaceres y haceres de nuestra vida en nuestro paso por la tierra.


“Y formó el Eterno Di-s de la tierra, todo animal del campo y toda ave de los cielos, y trajo al hombre (Adam) para ver como los llamaría; y todo lo que el hombre fue llamando a cada criatura viviente, tal fue su nombre.” Génesis (Bereshit) 2:19


- Te cuento mi pequeño amigo; un sonido está compuesto por la frecuencia de sonido, esto se refiere al número de vibraciones o ciclos que ocurren en una onda sonora por segundo, medida en hercios (Hz). Ese es un concepto esencial para representar el sonido dentro de un espectro de frecuencias. Esa onda sonora, cuando se pronuncia un “nombre”, es producto de una combinación de varias frecuencias. Es decir, cada nombre genera una frecuencia distinta que es registrada y decodificada por toda la creación. La composición de las ondas sonoras son vibraciones complejas compuestas de múltiples frecuencias. Esas frecuencias determinan el tono del sonido, lo que contribuye a sus características auditivas ÚNICAS.

Ningún nombre tiene la misma frecuencia tonal; por lo tanto, tal vez te preguntas... ¿Qué pasa con los nombres iguales, por ejemplo; José y José? Nadie lo puede pronunciar igual, con la misma frecuencia por los Hz o la onda expansiva que viaja en el espacio-tiempo. En otras palabras, esa frecuencia sonora es como la huella digital: ¡ÚNICA!


- Y, ¿qué pasa con los sonidos de los nombres emitidos por toda la humanidad en todos los tiempos? ¿A dónde van?, preguntó el Canario.


- Muy buena pregunta mi querido amiguito, le replicó la piedra Angular. Los sonidos no desparecen en el espacio, sino que son como cordones umbilicales de sonidos que se juntan en un punto determinado como grandes ovillos de hilos sonoros que se tejen en un gran manto musical y se extiende en el macrocosmos como evidencias de los tiempos vividos. En los seis días de la creación, el Eterno declaraba cantando. La NASA, en su alta tecnología, pudo escuchar voces y música en el espacio sideral y los nombres se juntan con ese gran momento creativo; y así, emitir el gran coro de los nombres en todos los tiempos.


- Por favor Piedra Angular, me puedes decir entonces, ¿Por qué nadie conoce el Nombre del Eterno?


- ¡Claro que si! Te cuento; cuando el primer y el segundo templo existían, al ocurrir un cambio sacerdotal, el sumo sacerdote saliente, susurraba al oído del nuevo sacerdote entrante, el Nombre de HaShem, ya que solo a ellos les fue dado el Nombre sobre todo nombre. Esto sólo estaba permitido entre los dos sumos sacerdotes y no para el resto del pueblo, debido a que pronunciar un Nombre tan poderoso desataría un alto nivel de voltaje energético superior a toda la energía del cosmos y crearía un caos incontenible; y aún así nunca llegaría a la magnificencia del sonido de Su Gran Nombre Inefable.


El Eterno que es bueno, cuando llamó a Sus hombres y mujeres para hacer Avodah Hashem, puso en cada uno, una letra de Su Nombre Inefable: Abraham, Isaac, Yaacob (Israel), Rajel, Leah, Ruth, etc. Sin embargo, en el caso de nuestro Santo Ribi YEHOSHUA HAMASHIAJ, Hashem le dio 3 de las cuatro letras del Tetragramatón; יהוה. Le dio la (י ) (ה) ( ו) de tal manera que, tu y yo pudieras pronunciar Su Nombre a través del nombre del Mashiaj.


Está escrito:

“Por lo cual Di-s también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio “el nombre” que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Yehoshúa se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese, para la gloria de Di-s Padre, que Yeshua el Mashiaj, es el Adón.”

Asofer Hamaljutí - Filipenses. 2:9-10


Por ello, cuando pronunciamos el nombre del Mashiaj, el Nombre del Eterno, está imbuido en él, en el nombre del Mashiaj. “... y todo lo que pidieres al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Asofer Hamaljutí-Juan (Yohanan) 14:13


Para Hashem, el nombre es sumamente importante; por este motivo, ningún planeta, ninguna estrella en el firmamento tiene Su Nombre, ya que cada una de ellas vibra con su propio nombre.


“Él cuenta el numero de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.” Salmo (Tehilim) 147:4


- ¡Increíble lo que me cuentas amigo pedrusco! Entonces, ¿lo mejor es cuidar mi amarillo nombre?


- Así es, y si haces el bien, tu nombre “Canario”, será elevado mas allá de tu alto vuelo.


“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, delante de los ángeles.” Apocalipsis 3:5


- ¿Y tú? ¿Qué hay de tu nombre?


- Yo soy la Piedra Angular, piedra que desecharon los constructores, mi fortalezare presenta icónicamente a Yehoshúa HaMashiaj. Así que, mi querido amiguito, el buen nombre será como un escudo de protección que acompaña a toda la creación... “Yeshua les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” Asofer Hamaljutí-Mateo (Mattityahu) 21:42


“Es preferido el buen nombre, que una gran riqueza; y la buena gracia, que la plata o el oro.” Proverbios (Mishlé) 22:1

 

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