Proverbios: El colibrí
- Yehoshúa Villarreal

- 1 jul 2025
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 4 jul 2025
La sabiduría y la bendición en alas diminutas: el vuelo del colibrí y la ‘Sabiabendición’

“La bendición del Eterno, es la que hará enriquecer, y no aumentará aflicción con ella.” Proverbios (Mishlé) 10:22
Mientras las pequeñas alas se mueven con la libertad del viento a una velocidad aproximada de doscientos movimientos por segundo; el pequeño y frágil colibrí con su pico, parece emular la espada que sale de la boca del Mashiaj elegido; el Rabí Yeshúa HaMashiaj. Espada de doble filo, como el vigilante, como el esgrimista de las aves de paso que surcan los cielos tempranos y tardíos...
Con cierta perspicacia, el inquieto colibrí, el de las alas invisibles, preguntóle a Aquel que dice; ¡Yo seré el que seré!:
-Los seres humanos miles de años después de su creación, aún se siguen preguntando qué es una bendición, la cual ha sido mal interpretada con visión y alcance corto por parte del hombre. Tú podrás explicarme - porque yo tampoco entiendo mucho: ¿Qué es una bendición para ti? Tú que la creaste.
El Hacedor, con una mirada de miríadas de experiencias vividas, observa atentamente con la ternura de Su amor eviterno al impaciente colibrí que espera anhelante...y con voz pausada llena de rebosada verdad, le respondió al atento colibrí:
-La Sabiduría y la Bendición estaban conmigo. Ellas tienen la capacidad asceta de volverse una y cuando eso sucede, la llaman SABIABENDICION; es decir, DOS que son UNA y UNA que son DOS. Una vez juntas, ellas hacen su habitación en la cuarta cavidad de MI corazón inextinguible, lugar donde moran las cuatro
Mi querido colibrí, una de las funciones de esta Dama cargada de Gracia, es ir a la tierra para rebosarla de bendiciones, bendiciones pedidas, luchadas, ganadas y soñadas para todos mis hijos. Escúchame con atención - dijo el Eterno a la pequeña ave escrutante - si tomamos la esfera terrestre, lugar donde habitas y también parte de toda Mi creación, y la partimos como una manzana en cuatro partes iguales, entonces verás que cada parte señala los cuatro puntos cardinales; Norte, Sur, Este y Oeste. Como también Aire,

Este número 8 es Mi número, representa el mundo invisible de arriba donde se inició toda la creación, y el mundo visible de abajo, el cual pisas hoy... es decir, el 8 también está en la tierra, Mi Nombre esta en la tierra, Nombre sobre todo Nombre... Y también representa el infinito de Mi Eternidad. Quiero enseñarte hoy secretos que son señales, códigos matemáticos que te conducen a caminos que muy pocos conocen.
De repente, el colibrí, interrumpió y preguntó:
- Y ¿Por qué todo Tu libro (La Torá) está hecho de literatura y matemática a la vez? Dime también, ¿Cómo opera la bendición?
-¡Uhhhhh! Dejemos que sea la Bella Dama de Bendición la que nos explique cómo la Hermenéutica y las matemáticas sumergidas en la Torá, se juntan y se vuelven UNA.
De repente el ambiente comenzó a impregnarse con una suave y exquisita fragancia que caminaba delante de la Bella Dama. La Bendición, vestida de blanco lino con encajes de plata y perlas de líricas voces de nueva aurora, y con su caminar ancestral sigiloso, marcaba sus huellas con el néctar de la bendición que alimenta a todos los habitantes de este planeta exultante. Y con una delicada genuflexión hacia el Gran Hacedor, la bella dama, respondió con suave, pero firme voz:
-¡Heme aquí! Y con Su voz de muchas aguas, le dijo el Eterno a la bendecida visitante:
-Por favor, cuéntale a nuestro común amigo, al ligero de alas, cómo la bendición y la Tora se vuelven UNA contigo.
-Muy bien, mi sempiterno Amado, - contestó la Dama de las bendiciones infinitas. Nuestro querido Elohim aquí presente y en todos los presentes; aplicó las matemáticas terrenales y espirituales, o lo que es lo mismo, las ecuaciones del cielo. Todo, absolutamente todo, está codificado; cada gramo, cada átomo, cada molécula, cada electromagnético, todo lo creado e increado está cargado de numerología espacial, cada nombre de los seres y las cosas son topología pura (matemática). La topología trabaja con conceptos abstractos, espacios topológicos homeomorfismos, que resultan difícil de visualizar y comprender intuitivamente. La topología se centra en propiedades que no cambian bajo deformaciones; es decir, permanecen y prevalecen porque sus códigos numéricos son los que definen y no las formas o las deformaciones. Por lo tanto, la intuición común requiere una mentalidad mas abstracta y no figurativa.
La topología exige un nivel, un rigor matemático elevado en la formación y prueba de teoremas, por lo cual, requiere una comprensión profunda de la lógica matemática. Su papel crucial en diversas áreas, desde la física teórica hasta la biología molecular, requiere de las diversas ramas de las matemáticas.
Las matemáticas nos ofrecen un vasto universo enriquecedor de conocimientos; cada rama no solo representa un conjunto de conceptos y teoremas, sino también una herramienta fundamental que se aplica en numerosos aspectos de nuestras vidas y en la comprensión del mundo que nos rodea (como en este caso). Al explorar estas ramas, nos sumergimos en un viaje intelectual que va más allá de los números, revelando la belleza y la utilidad de las matemáticas en su totalidad.
La hermenéutica o exégesis reposa en los rollos de la Torá, que están sustentados en “letras” o “grafías” y también en numerología. Dicho de otra manera, cada letra, cada sílaba, cada estructura gramatical está sustentada por una composición exegética aunada a los códigos matemáticos coyunturales.
La Hermenéutica y las matemáticas sumergidas en la Torá se juntan y se vuelven UNA, y luego sacan a la luz, al entendimiento humano, la Ciencia que se origina en la Mente de Aquél que todo lo sabe, todo lo cree, todo lo crea. Esa Ciencia brota como fuente de agua viva hacia un pensamiento de la mente mortal, por lo tanto, todo conocimiento de abajo y arriba, correrá como rio de agua viva en todo su cuerpo. En lo que toca a ti que tuviste sed, - y que estás leyendo este escrito - recuerda esto: ¡Nunca más la sed volverá a ti!
“...pero el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed nunca...” Juan (Yohanan) 4:14
Ahora bien, continua la incondicional Dama de Blanco Lino fino explicándole al colibrí, quien la observaba atentamente:
-Pongamos en contexto lo antes expuesto, y empezaré por mi nombre “Bendición”. Vayamos al idioma original; idioma elegido por el Aba HaKadosh con el cual fue redactada toda la Torá, sus Profetas, Salmos y Proverbios.
matemáticos. Cuando sumas cada “letra-numero”, el resultado va a ser 2 y dos emula los dos mundos, el de arriba y el de abajo, como también tu alma y tu cuerpo biológico son dos. Aún hay mas: tu mente y tu corazón. Tal vez te estés preguntando, mi pequeño y gran amigo, que podrían ser cuatro: alma, cuerpo, mente y corazón. De ninguna manera, ya que la mente no tiene forma, no se puede ver – ella es receptora y emisora de toda la creación, porque ella es la cabeza que recibe cada pensamiento, unción, bendición y no existe otro lugar donde esto acontezca. Ahora bien, los pensamientos emisores se inician en la corona del Rey de reyes - el Aba HaKadosh – descienden a este plano de polvo ancestral, descansan en el receptor, el ser humano; para luego subir nuevamente a la Mente que inició el Pensamiento. Una vez recibida la información de “Pensamiento” ciertos pensamientos claves pasan del tálamo al corazón mortal.
-Por otro lado, es sumamente importante que sepas que una de las raíces de la palabra BERAJA
letra ב, cuyo valor es 2, pero si la juntas con el valor que tiene Berajá (Bendición, que es mi nombre, y que tiene un valor de 2 también) y los sumamos ambos 2+2=4 y cuatro es el número que representa a la tierra: Norte, Sur, Este y Oeste. Si juntamos esos cuatro puntos del planeta y los cuatro elementales: Tierra, Aire, Agua y Fuego; al sumarlos nos da 8 que es otra evidencia más de la presencia del Eterno que es Su firma indeleble e inescrutable que nada, ni nadie puede cambiar.
-Mi querido colibrí aún hay mucho más. Hoy conocerás el ADN del Eterno; el cómo el Gran Artista, el Artista de artistas, firma Sus obras. Hoy, siglo XXI, un científico del pueblo de Israel llamado Rabino Yeshayahu Rubinstein, descubrió en el año 1986, cuando trabajaba en su microscopio electrónico, un mensaje divino de parte de Hashem. Estudiaba en sus investigaciones la existencia del ADN en los animales; en ratas, monos, y hasta en humanos. Diariamente recibía 1.800 tejidos aproximadamente de los hospitales de Israel, en todos aparecía que el ADN era dos “L” helicoidales que se cruzan y se encuentran como parte de los cromosomas que hay en el núcleo de todas las células de los órganos, músculos, de los huesos, etc. Todos estos sistemas tienen el ADN, que es un ciclo importante que existe y vive en todo el cuerpo.
Las “L” helicoidales no se abren, están siempre juntas, porque hay puentes de sulfuro cada momento que hace que las hélices no se abran, entonces los puentes de sulfuro hacen que estas hélices no se expandan y permanezcan tal cual. El científico le preguntó al microscopio electrónico: ¿Qué pasa cuando el puente no está? ¿ La célula explota y ésta muere? ¿Dónde se encuentran los puentes de sulfuro?
El microscopio respondió así: Hay cuatro ácidos nucleicos que se hallan en el ADN, que son: Adenina, Timina, Citosina, y Guanina que se encuentran con el puente, y estos se consiguen cada diez ácidos; cada cinco ácidos; cada seis ácidos; cada cinco ácidos (10-5-6-5). Estos ácidos nucleicos se encuentran en el puente de sulfuro que da la vida a la célula del ADN. En cada parte de nuestro cuerpo aparece impregnado el sello, la firma del Eterno, que como todo buen artista, firma su obra maestra. Él puso en la célula del ADN Su Nombre, Nombre que es sobre todo nombre.
Aquí vemos como la matemática se vuelve letra y la letra se vuelve número; pero, a su vez se vuelven UNO, como UNO es el UNIVERSO: La UNIDAD (numérica) y el VERSO (literario) UNI-VERSO.
Según la ciencia, hoy día no hay precisión de cuántas células porta el ser humano. En el 2013 analizaron las células por cada órgano y aún así no llegaron a la precisión o exactitud de cuantas células lleva el hombre en su cuerpo. Calcularon una cifra aproximada de 37.200 millones, sin incluir los millones de
-Entonces, cuando soy enviada a la tierra - dijo la Dama de Lino Fino - para repartir bendiciones como el pan de vida, cada célula se regenera, se aviva de luz inefable, porque recuerda que mi morada está en el corazón de Aquél que es Luz Eterna... De tal manera que, una parte de mí pasa a formar parte de tu cuerpo. Por lo tanto, no sólo las riquezas te alcanzarán, sino, la paz eterna, la armonía, el propósito y destino te serán refrendados...
-¡Wow! Exclamó asombrado el puntiagudo colibrí, quien no podía perder la capacidad de asombro.
Y la bendita bella Dama, aún seguía enseñando al ligero de alas:
-La aflicción cerrará su boca y su poder cesará y cuando la persona levante su voz al Creador, todas las células de su cuerpo se encenderán y su luz será vista hasta los confines de la creación. Y las riquezas de este ser y la salud serán como el manantial que nunca se seca. Podrás experimentar como la Sabiduría, que es mi vecina, trabajamos juntas en SABIABENDICIÓN para que nunca más te falte la Sabiduría y la Bendición del Eterno.
La existencia genuina del eterno se hace presente en la ciencia y en nuestro cuerpo y es ella misma; la ciencia, la que da testimonio y evidencia de la presencia tangible de nuestro Aba HaKadosh aquí en la tierra, en los cielos y los universos expandidos... Y como está escrito:
“Y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones cuando obedecieres la voz del Eterno, tu Di-s.” Deuteronomio (Devarim) 28:2
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